Cuando se haya talado el último árbol, envenenado el último río y pescado el último pez, entonces comprenderás que el dinero no se come.

martes, diciembre 02, 2008

Tauromaquia (Ofús...)

Me llega por e-mail un texto y un enlace que os remito: (en distinto color mis comentarios)

Desde aquí

30.11.2008
Aficionados: ¡A defenderse¡

La ofensiva antitaurina se ha desatado con todo rigor. Y esta vez, conscientes de sus apoyos en la política y en los medios de comunicación, van a por todas. Parece que se han dicho: ahora o nunca. La campaña que se ha iniciado tiene por objetivo la prohibición inmediata de la fiesta de los toros. ¿Qué hacer ante lo que se nos viene encima?

Creo, en primer lugar, que no hay que entrar al trapo. No hay que aceptar el debate que plantea el enemigo. ¿Percibo cierto miedo, quizás?Y ¿por qué no hay que aceptarlo? Por varias razones. La primera, porque suele estar siempre amañado, con un moderador partidario de los anti que lleva la discusión por el camino que le conviene. Practica la autocompasión, ya que no te compadeces de los animales.

En segundo lugar, aceptar el debate supone aceptar el juego del enemigo y rebajarse ante él. Pero qué debate ni qué debate, por favor: hagamos las cosas por narices. Esa debería ser una de las normas de la política actual: debate 0. Con un par.
No tenemos que justificarnos por nuestra afición y no tenemos que buscar la aprobación de nadie. Un error que constantemente repiten las buenas personas es tratar de llevarse bien con la gentuza, es tratar de convencer a los cerriles. Se ve que no compartimos el mismo idioma: para mí una buena persona no maltrata a los animales, y tampoco disfruta con saña del sufrimiento de los mismos. Esto supone una gran pérdida de energías, porque es imposible convencer de nada a los necios y, además, la gentuza interpreta el afán conciliador como un síntoma de debilidad y, por tanto, se crecen. Quizás cometemos el gravísimo error de interpretar que, puede que, en vuestro fuero interno, os estéis dando cuenta de lo absurdo y sanguinario de la tauromaquia, de que tenéis algo parecido a un corazón.

Ya sé que tenemos cientos de argumentos para explicar la tauromaquia.
No necesito cientos. Me basta con 100. Puedes empezar a hacer la lista, que estaré encantada de leerla. Pero esos argumentos chocan contra un muro ante el talante intransigente de nuestros enemigos. ¿"Intransigente" es ponerse en el lugar de un animal al que torturan sin más fin que el de la diversión de verlo sufrir? No perdamos el tiempo. Entrar en el debate supone reconocer de entrada la nobleza del adversario.
¿Nobleza del adversario? Yo más bien hablaría de vuestra bajeza. Y ahora no se trata de adversarios. Se trata de enemigos que quieren acabar con el toreo. No entremos en su juego. Empiezas bien.

Pero, eso sí: es muy importante desenmascarar las auténticas razones que impulsan al enemigo. No hay que entrar en el debate del “pobrecito toro”, ¿Por qué, porque tenemos razón y no tenéis huevos para debatirlo? Ah, es cierto, que el debate no es lo vuestro pero sí hay que repetir mil veces que son unos hipócritas y que atacan a la fiesta, no por su preocupación hacia los animales, sino por su odio irrefrenable a todo lo que huele a España.
¿No se te ocurre una excusa mejor? Conozco a mucha gente orgullosa de ser española y avergonzada de que uno de nuestros mayores exponentes sea una fiesta bárbara y sangrienta. Los animales son la excusa. La razón fundamental es el odio a lo español. Y hay que recalcarlo. Odio que no solo lo sienten los nacionalistas, sino todos esos progres de vario pelaje que siempre han renegado de su país. No reniego de mi país: reniego de algunos salvajes que lo habitan. Esta es la causa profunda del antitaurinismo hispano. Quieren ser europeos, y en Europa no hay toros. Si hubiera feria taurina en Londres o en Ámsterdam, el debate simplemente no existiría.
En Inglaterra existe la caza del zorro y estoy igualmente en contra. Yo y millones de personas más, de allí y de aquí. Pero puede que esas ganas de intentar atacarnos con nuestro "odio a lo español", ni siquiera te dejan ver o informarte de lo que ocurre más allá de tus fronteras.

Hay que desenmascarar su hipocresía, no entrando nunca en el absurdo debate de los derechos de los animales, un imposible metafísico y una aberración jurídica. ¿A cuánta gente le pareció aberrante el voto de la mujer? ¿Y el tratar a los homosexuales como personas y no apestados? Hay que impedir que saquen a relucir sus argumentos sensibleros y, por supuesto, señalar la inmoralidad que supone ser contrario a las corridas de toros y favorable al aborto, el genocidio de nuestro tiempo apoyado por toda la progresía animalista del universo mundo. No sé los demás, pero creo que mi postura en contra del aborto está bastante clara. Si defiendo el derecho de la vida de un animal, defiendo la vida de un bebé también.

Resumiendo: al enemigo se le debe despreciar y se deben sacar a relucir sus vergüenzas, contradicciones e hipocresías, pero jamás se debe debatir con él nada en un plano de igualdad. Al enemigo ni agua. ¡Así, jugando limpio! No sé si te lo han enseñado en la escuela o fue lo que te perdiste en los sermones de la Misa a la que no vas para ver los toros.

Nuestra lucha debe fundamentarse esencialmente en al artículo 14 de la Constitución, que hace a todos los españoles libres e iguales ante la ley. Por ello no hay nadie capacitado jurídicamente apara impedir el disfrute de nuestra libertad.
Disfruta de tu libertad, claro que sí. Y de paso, piensa en cómo sería tu vida si fueras una res, que a lo mejor hasta cambias de opinión. Veo que eso de "mi libertad acaba donde empieza la de los demás" no te suena. Esto es muy importante. El enemigo es esencialmente intolerante y antidemocrático, y hay que repetirlo mil veces. Esa gente, por muchos amigos que tenga entre los políticos y los periodistas, no tiene ningún derecho a meterse en nuestra vida. Si no gusta de los toros, que no vaya, pero no tiene ningún derecho para prohibírselos a los demás. Me parece que estamos respetando la democracia que nos permite recoger firmas para someter a revisión ciertas cosas. No obligamos a nadie: quien quiera firma, y quien no, no. SI hay más gente en contra de las corridas de toros que a favor, ¿lo váis a respetar, ciudadanos democráticos, o váis a echar mano de vuestro derecho a la libertad, de que no os entienden y de que sois unos machos ibéricos carentes de sensibilidad alguna?

Nosotros tenemos que ser un bloque monolítico, una masa de granito sin ninguna fisura. Todos juntos con el mismo objetivo. Es muy importante estar unidos, porque la desunión es un síntoma de debilidad y por ahí atacarán. Por supuesto que hay que dejar a un lado intereses particulares y enemistades privadas. Lo repito: todos juntos en una misma organización dispuesta para la batalla. Porque va a haber que batallar.

No estamos acostumbrados a batallar porque hasta ahora se había tolerado la fiesta y no se la molestaba demasiado. No estáis acostumbrados a batallar porque veis los toros desde las gradas, no os pinchan y os clavan "instrumentos artísticos" para deleite del personal. Pero todo esto ha cambiado. Ahora van a por nosotros. ¿No es un poco egocentrista eso? ¿No puedes pensar que vamos a favor de los animales y no en contra de los seres humanos?Y hay que batallar, único medio de hacernos respetar. ¿Que en una radio una demagoga nos pone a escurrir? Pues se inunda de cartas dicha radio, dejando muy claro que mientras esté esa demagoga ningún aficionado sintonizará jamás ese dial.

¿Que un político dice una sandez? Pues se le declara persona non grata y se deja muy claro a su partido que mientras ese señor esté en sus listas no le votaremos jamás. Si los autitaurinos se han hecho respetar es porque llevan muchos años batallando. Por eso, aún siendo cuatro gatos, los temen. Más de cuatro, eso seguro. Y hay gente que no está al pie del cañón, pero tampoco está a vuestro favor. Ya es hora de que nos teman a nosotros que, además, somos muchas más personas, el Si sois muchas más, ¿a qué le tienes medio? segundo espectáculo masivo del país (o ¿el primero? ¡sigue soñando!). Me gustaría ver como le iría al deporte sin el menor apoyo ni mediático ni institucional. Creo que no debería decírtelo, pero hay muchas diferencias entre la tauromaquia y el fútbol.

Todos unidos debemos conseguir en primer lugar, que los dos grandes partidos mayoritarios abandonen sus tibiezas y se decanten de una vez por todas. No lo hacen en asuntos de carácter prioritario como puede ser el terrorismo, lo van a hacer con la tauromaquia... Logrado esto, habrá que exigirles que declaren la tauromaquia bien de interés cultural en el Parlamento de la Nación. Así se la blindará de los ataques de las Autonomías díscolas y antiespañolas. Jajajajajaja. El toreo, como bien de interés cultural, debe ser protegido en todo el territorio nacional para que pueda ser disfrutado por los aficionados con la misma de libertad e igualdad que disfrutan los aficionados a otros espectáculos. Jajajajajaja. Compara la música con los toros. Vamos, ánimo. Y el deporte. Y el teatro. Y la pintura.

Una vez obtenido esto, hay que cambiar el modelo organizativo de la Fiesta. Resulta que el reglamento del fútbol es universal y en los toros vamos a tener diecisiete reglamentos autonómicos diferentes. Quizás porque el fútbol es un deporte a nivel mundial y la tauromaquia es un acto vergonzoso que tiene lugar en pocos países? Un disparate. La España de las Autonomías es un error histórico de nefastas consecuencias, que un día, ya próximo, habrá que reconducir refundando el Estado. Nunca pensé que podría darte la razón. Pero mientras llega ese día, hay que lograr desembarazarse de la nefasta tutela de políticos y funcionarios, consiguiendo crear un organismo independiente formado por profesionales y aficionados de la tauromaquia, que cree un único reglamento por primera vez eficiente y realista, y que se ocupe de los problemas de la fiesta sin injerencias externas.

Y aviso para navegantes: nuestra mejor propaganda es una fiesta totalmente íntegra y verdadera. Cuando en el ruedo hay riesgo y emoción, el argumentario antitaurino es una ridiculez. Emoción, lamento decirlo, es cuando el torero sale en camilla hacia la enfermería. Por el contrario, la fiesta trucada del toro afeitado y moribundo, llena de argumentos a nuestros enemigos. Si queremos sobrevivir, tenemos que poner en su sitio a todos los mangantes que medran del toreo. Son nuestros mayores enemigos. Por eso en el organismo que defiendo, tendría que haber un comité de disciplina que ponga orden, sancionando ejemplarmente a tanto impresentable.

Todo esto no es una utopía. Lo podemos conseguir trabajando y luchando. Ya lo dijo el crítico taurino Hache hace un siglo: “Aficionados, a defenderse”. Pues lo dicho. Antitaurinos: ya queda menos.

Y dicho esto y todavía riéndome con la sarta de sandeces que acabo de leer, me acuesto. Ojalá este país se levante un día con más sentido común y menos palabrería barata.

1 comentario:

Manu dijo...

estoy contigo, cani