No he podido evitarlo y he tenido que recurrir al blog para no ir al psicólogo:
Hay cosas que me ponen mala y, de verdad, es que no puedo con ellas. Por ejemplo:
* Que a un etarra lo trasladen a la misma prisión que a su pareja porque ella va a iniciar un tratamiento de fertilidad.
* Que el gobierno andaluz intente comprar votos dándole a las ancianas de la guerra civil 1.800 €.
* Que la gente exija, patalee y proteste por cosas de las que no tiene ni pajolera idea, por ejemplo, el programa de bilingüismo. Y ahí es donde me tocan los ovarios:
Los padres (y hablo en general, ya sabemos que no todos son así), esos seres entrañables que te cuidan cuando eres un bebé y te meten en la guarde o el cole el máximo tiempo posible, porque están trabajando o porque les da la gana. Esos que te aparcan delante de la tele con el mando a distancia a merced de que el niño acabe viendo Sálvame o cualquier cosa horrible, en vez de Heidi o la Aldea del Arce. Esos que les dan todo a sus hijos, pero no le enseñan a decir por favor o gracias. Esos que se creen que tienen derecho a meterse en la labor de los maestros, cuando ellos no ejercen como padres. Esos. Me.Tocan.Los.Ovarios.
Un nutrido grupo de entes se ha empeñado en exigir que sus hijos formen parte del programa de bilingüismo del centro cuando, y de esto estoy segura, no tienen ni idea de ni del concepto de bilingüismo ni de en qué consiste el programa. Es como si me pongo a exigir, con 80 años, que me pongan unas prótesis de silicona y que se me queden derechitas. Cuando no se puede, no se puede.
Para empezar, el llamado programa de bilingüismo consiste en 1 hora de conocimiento del medio y 1 hora de plástica en inglés. Es decir, que de bilingüe nada. Es más, se podrían ampliar en 2 las horas de inglés y centrarlas en esas dos asignaturas sin necesidad de llamarlo centro bilingüe ni nada.
Además, la implantación del programa es progresiva (al contrario de lo que piden los padres) por un motivo de sentido común: hay que empezar poco a poco. No le vas a poner a un niño de buenas a primeras, a que se aprenda ciertos conceptos o contenidos en un idioma que apenas conoce y en un entorno en el que, evidentemente, no se habla la lengua extranjera.
También hay que tener en cuenta las capacidades del niño. Desgraciadamente, no todos los niños tienen la misma, y no van a asimilar los contenidos tan bien como se espera. ¿O es que nadie recuerda a algún compañero del cole que suspendiera lengua o sociales en 3º o 4º de EGB?
Todo puede ser que le creemos al niño una aversión a la lengua extranjera, obligándole a estudiar en inglés...
Por otro lado, ¿de verdad nos creemos que el bilingüismo se va a conseguir así como así?
Pues no señor.
El niño (o el adulto) necesita una exposición a la lengua extranjera continuada y relativamente amplia. Con dar dos horas de materia en inglés, el niño no va a poder ver películas, ni entender las canciones, ni mantener una conversación, pero ni en primaria ni en secundaria, a menos que nos pongamos las pilas y le "insuflemos más input".
Como experiencia os cuento el caso de un ex-alumno británico que se vino a España con 10 años y 5 años después seguía sin poder mantener una conversación básica en español. Sencillamente, y aunque había estudiado en un colegio español, con niños españoles, no le había dado la gana aprender. No se sentía contento en España, sus padres no hablan apenas español, los canales de TV que veía eran británicos...Y luego me encontré con 3 hermanas que, al año de venir ya sabían más que él. Su actitud hacia el idioma fue totalmente diferente y se relacionaron con compañeros españoles.
Así que no esperemos que nuestros hijos sean bilingües si no viven experiencias en otro idioma, si no se comunican con personas de distinta lengua materna a la suya. Es más, ¿de qué les va a servir si no lo practican?
Como dicen en inglés: If you don't use it, you lose it. (Si no lo usas, lo pierdes).
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Vale, al final me ha quedado un churro de post, pero es que quería desahogarme un poco :P
Voy a tunear mi bata y a hacer una tarta de chocolate :)
Besos